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Un reciente estudio realizado por un grupo de investigación italiano ha revelado el enorme impacto ambiental de la moda rápida, una industria que ha crecido sin control en los últimos años. La investigación, basada en el uso de rastreadores GPS en prendas compradas en plataformas como Amazon, Shein, Temu y ASOS, descubrió que las devoluciones recorren un promedio de 4.502 kilómetros antes de su destino final. Este proceso, que puede extenderse hasta 58 días, atraviesa múltiples países y genera una enorme huella de carbono.
Un problema global que afecta a comunidades vulnerables
El informe indica que muchas de estas devoluciones no regresan a los almacenes de origen ni se revenden, sino que terminan en vertederos de países como Ghana e India. En estas regiones, los residuos textiles han provocado crisis ambientales y sanitarias, afectando directamente a las comunidades locales. Las prendas, compuestas en su mayoría por fibras sintéticas derivadas del petróleo, pueden tardar hasta 200 años en degradarse, liberando microplásticos y sustancias tóxicas que contaminan el agua y el suelo.
Datos alarmantes sobre la industria de la moda
La moda rápida es responsable del 10% de las emisiones globales de CO₂, más que la industria aérea y marítima combinadas. (Fuente: Fundación Ellen MacArthur)
Se producen más de 100.000 millones de prendas cada año, pero el 60% de ellas terminan en vertederos en menos de un año. (Fuente: ONU Medio Ambiente)
El 20% del desperdicio global de agua proviene de la industria textil, así como el 35% de los microplásticos en los océanos. (Fuente: ONU)
Soluciones para reducir el impacto de la moda rápida
Los expertos hacen un llamado a consumidores y empresas para adoptar prácticas más sostenibles:
Comprar de manera consciente: Optar por marcas sostenibles y reducir las compras impulsivas.
Reutilizar y reciclar: Fomentar la moda de segunda mano, el intercambio de ropa y el reciclaje textil.
Mejorar la gestión de devoluciones: Instar a las grandes plataformas a reducir desperdicios y promover la reventa de productos devueltos.
Exigir mayor transparencia: Regular la industria para garantizar prácticas más responsables y sostenibles.
La moda rápida tiene un costo ambiental alto, pero con acciones concretas, tanto individuales como colectivas, es posible reducir su impacto y avanzar hacia una industria más ética y sostenible.







