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Las vacunas continúan siendo una de las herramientas más eficaces para proteger la salud de la población mundial. Sin embargo, organismos internacionales y expertos en salud pública advierten que los avances alcanzados durante las últimas décadas están en riesgo debido a la disminución de las coberturas de inmunización en varios países.
De acuerdo con datos presentados por el Comité Internacional de Rescate (IRC), la vacunación ha evitado más de 150 millones de muertes en los últimos 50 años, convirtiéndose en una de las intervenciones médicas con mayor impacto en la historia. No obstante, millones de niños aún no reciben las vacunas básicas, principalmente en zonas afectadas por conflictos armados, desplazamientos forzados o sistemas sanitarios con recursos limitados.
Las cifras indican que cerca de 13,5 millones de menores permanecen sin inmunización, y aproximadamente la mitad de ellos vive en contextos de crisis humanitaria, donde acceder a servicios médicos representa un desafío constante. Esta situación incrementa el riesgo de brotes de enfermedades como el sarampión, la poliomielitis y la difteria, patologías que en muchos lugares habían sido prácticamente controladas.
Pese a estas dificultades, iniciativas internacionales demuestran que es posible ampliar la cobertura incluso en territorios de alta complejidad. Un ejemplo es el programa REACH, respaldado por la alianza mundial Gavi, que desde 2022 ha distribuido más de 30 millones de dosis de vacunas en diversos países africanos afectados por conflictos, fortaleciendo las redes locales de atención médica y acercando la inmunización a comunidades de difícil acceso.
Además del impacto sanitario, especialistas destacan que la vacunación representa una de las inversiones más rentables para los sistemas de salud. Se estima que cada dólar invertido en programas de inmunización puede generar hasta 50 dólares en beneficios económicos, al reducir hospitalizaciones, evitar pérdidas de productividad y disminuir los costos derivados del tratamiento de enfermedades prevenibles.
Frente a este panorama, el llamado de las organizaciones internacionales es claro: mantener y fortalecer los programas de vacunación debe seguir siendo una prioridad para los gobiernos. Garantizar el acceso equitativo a las vacunas no solo protege a millones de personas, sino que también contribuye a prevenir futuras crisis sanitarias y a fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud en todo el mundo.








