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Las primeras líneas comerciales de gafas inteligentes con inteligencia artificial integrada ya están disponibles en Colombia, marcando un nuevo paso en la evolución de los dispositivos portátiles. Modelos como las Ray-Ban Meta y Oakley Meta incorporan asistentes de IA, cámaras, micrófonos y altavoces que permiten tomar fotografías, grabar videos, responder preguntas y realizar diversas tareas mediante comandos de voz, sin necesidad de sacar el teléfono del bolsillo.
La llegada de esta tecnología ha despertado un amplio debate sobre la privacidad. Aunque los fabricantes afirman que las gafas cuentan con indicadores luminosos que alertan cuando se está grabando, especialistas en tecnología advierten que la facilidad para capturar imágenes y conversaciones en espacios públicos plantea nuevos desafíos sobre el consentimiento y la protección de los datos personales.
El tema ya genera discusión en varios países, donde investigadores y autoridades analizan si la legislación actual es suficiente para regular este tipo de dispositivos. Entre las principales preocupaciones se encuentran la grabación involuntaria de terceros, el tratamiento de la información recopilada y el posible uso de esos datos para entrenar sistemas de inteligencia artificial o mejorar los servicios de las compañías tecnológicas.
Pese a las inquietudes, la industria considera que las gafas inteligentes representan uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento en los próximos años. Empresas como Meta, Samsung y Google continúan desarrollando nuevas generaciones de estos dispositivos, apostando por una interacción más natural entre las personas y la inteligencia artificial. Su llegada a Colombia anticipa un escenario donde innovación, regulación y privacidad deberán avanzar al mismo ritmo.









