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Instagram, TikTok y otras plataformas están repletas de contenidos donde hombres hipermusculados muestran sus rutinas, cuerpos marcados y dietas estrictas, lo que ha generado una presión silenciosa sobre miles de adolescentes y jóvenes que buscan parecerse a esos estándares.
Para lograrlo, muchos están recurriendo a medidas extremas como el uso de esteroides anabólicos sin control médico. Aunque estas sustancias prometen resultados rápidos, pueden provocar daños severos en el cuerpo: problemas hepáticos, fallos cardíacos, alteraciones hormonales y dependencia psicológica.
Según expertos en salud mental, los casos de vigorexia han aumentado en más de un 30% en los últimos tres años, especialmente en hombres jóvenes entre los 16 y 25 años. Se trata de una obsesión con ganar masa muscular que va mucho más allá del ejercicio físico o una alimentación saludable. En muchos casos, los afectados sienten ansiedad constante, inseguridad y baja autoestima al no alcanzar el cuerpo “ideal” que ven todos los días en internet.
“Muchos chicos sienten que nunca es suficiente. Aumentan horas de entrenamiento, restringen alimentos, y prueban sustancias sin saber realmente qué están poniendo en su cuerpo”, explica Laura Peña, psicóloga especializada en trastornos de imagen corporal.
Organizaciones de salud están haciendo un llamado urgente a padres, colegios y creadores de contenido para generar conciencia sobre este problema, promover hábitos sanos y mostrar cuerpos reales, diversos y alcanzables.
La vigorexia no es solo un problema de vanidad. Es un trastorno serio que puede afectar la salud física y mental de quienes lo padecen, y que muchas veces pasa desapercibido entre likes, filtros y falsas promesas.

Javier Martínez
Redactor de Noticias
Javier es un periodista con 7 años de experiencia en política, economía y actualidad. Se enfoca en ofrecer información precisa, objetiva y bien investigada para mantener a nuestros lectores informados de manera confiable.






