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El Banco Central Europeo (BCE) avanza a toda máquina en uno de sus proyectos más ambiciosos: el euro digital. Se trata de una nueva forma de dinero electrónico, respaldada directamente por el BCE, que no pretende reemplazar el efectivo, sino acompañarlo en el salto hacia una economía cada vez más digital.
Esta semana, el BCE confirmó que en los próximos meses definirá cómo será exactamente el euro digital: desde su diseño y funcionamiento, hasta las leyes que lo regularán. El objetivo es tenerlo listo para su uso en 2026, aunque antes deberá pasar por la aprobación política en Europa.
"La idea es simple: darle a todos los europeos una forma segura y privada de pagar en la era digital, sin depender de empresas privadas o bancos comerciales", explicó Christine Lagarde, presidenta del BCE.
¿Qué cambia con el euro digital?
El euro digital será una especie de "billete electrónico". Un dinero que podrás usar para comprar en tiendas, hacer transferencias o pagar online, incluso sin necesidad de tener una cuenta bancaria.
Algunos puntos clave que ya se conocen:
Será gratuito para los ciudadanos en las operaciones básicas.
Protegerá la privacidad mejor que muchos métodos de pago actuales.
Permitirá pagos rápidos, incluso sin conexión a internet en algunos casos.
Funcionará en todos los países del euro, como si fuera efectivo, pero digital.
Eso sí, el BCE planea poner límites a la cantidad de euros digitales que se podrán tener por persona, para evitar que la gente saque todo su dinero de los bancos tradicionales.
¿Por qué importa tanto?
No es casualidad que Europa esté acelerando este proyecto. China ya tiene su yuan digital en marcha y Estados Unidos avanza con pruebas del dólar digital.
El BCE no quiere quedarse atrás. Además, busca garantizar que los europeos puedan seguir usando su propia moneda en el mundo digital, sin depender de grandes empresas tecnológicas ni de otros países.
Hoy, más del 60% de los pagos en Europa ya son electrónicos, una tendencia que explotó tras la pandemia.
¿Qué viene ahora?
El BCE está en plena fase de preparación. Si todo va bien, a finales de este año habrá un primer prototipo y se comenzarán las pruebas piloto en algunos países.
Todavía queda camino por recorrer, pero todo indica que en muy poco tiempo podremos tener el euro en el bolsillo... y también en el teléfono.







