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Un reciente informe de la Asociación Estadounidense del Pulmón dejó una preocupante advertencia: más de 150 millones de personas en Estados Unidos están respirando aire contaminado todo el año. Eso equivale al 46% de la población, una cifra que aumentó en 25 millones de personas en comparación con el año anterior.
Los niveles de ozono y partículas finas están empeorando en muchas ciudades del país, y las causas apuntan directamente al cambio climático: olas de calor, sequías prolongadas e incendios forestales están dejando el aire cada vez más sucio y peligroso para la salud.
“Estamos viendo cómo el clima extremo está afectando directamente la calidad del aire que respiramos. Y eso tiene un impacto real y grave en nuestra salud”, señaló Harold Wimmer, presidente de la Asociación.
El informe también alerta que la contaminación se está desplazando del oeste del país hacia los estados del este, ampliando el alcance del problema y sumando más personas expuestas a este tipo de aire tóxico.
Las cinco ciudades con peor aire por contaminación de partículas:
Bakersfield, California
Fresno-Madera-Hanford, California
Fairbanks, Alaska
Visalia, California
Los Ángeles-Long Beach, California
La mayoría de estas ciudades están en California, donde los incendios forestales han empeorado gravemente la calidad del aire. El humo, junto con las emisiones industriales y el tráfico, está volviendo el aire irrespirable por muchos días al año.
El riesgo no es el mismo para todos
Aunque este problema afecta a millones, no todos tienen las mismas herramientas para enfrentarlo. Las personas con enfermedades respiratorias, los niños, los adultos mayores y las comunidades con menos recursos son quienes más sufren las consecuencias.
Además, en estados como Florida, las nuevas leyes migratorias están dejando a muchos inmigrantes indocumentados fuera de los programas de salud pública. Esto podría agravar aún más los efectos de la contaminación en esas comunidades.
Y como si fuera poco, un brote bacteriano mortal ha aparecido en 15 estados del país, preocupando a los expertos por los posibles efectos respiratorios, especialmente en zonas donde el aire ya es malo.
¿Qué se puede hacer?
La Asociación del Pulmón está pidiendo acciones urgentes: mejores leyes ambientales, más control sobre las emisiones contaminantes y protección especial para las comunidades más vulnerables.







