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Justo cuando muchos esperaban que la economía china se viera afectada por las tensiones con Estados Unidos, el gigante asiático sorprendió al mundo: su crecimiento económico fue mejor de lo esperado. Y eso no es todo. El Gobierno chino aprovechó la ocasión para lanzar una fuerte crítica a Washington, dejando claro que no piensa ceder en la guerra comercial que ambos países mantienen desde hace meses.
Según medios oficiales, parte del impulso vino de empresas que aceleraron sus exportaciones antes de que entraran en vigor los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos. Esto ayudó a mantener la actividad económica en alza, a pesar del ambiente tenso entre ambas naciones.
La prensa estatal china no se guardó nada. En un mensaje directo, pidieron a Estados Unidos que “deje de quejarse” y se haga responsable de su papel en la situación. “Han vivido por encima de sus posibilidades durante décadas y se han beneficiado de la globalización”, publicaron en uno de sus editoriales más duros hasta la fecha.
Pero ahí no termina todo. Pekín también anunció que cambió a su principal negociador internacional, lo que muchos interpretan como un giro estratégico en la forma en que China piensa manejar esta disputa. Mientras tanto, desde la Casa Blanca, el presidente Trump dijo que “la pelota está en el tejado de China” y que será ese país quien debe dar el primer paso si quiere que se llegue a un nuevo acuerdo comercial.
Todo esto ocurre mientras el mundo observa con preocupación. Varios analistas advierten que si las dos potencias no logran entenderse pronto, el conflicto podría afectar a millones de personas alrededor del mundo por el impacto en los precios, el comercio y el empleo.
Por ahora, lo único claro es que China no está dispuesta a retroceder. Con una economía que aún muestra señales de fuerza y un discurso cada vez más firme, el país asiático ha dejado en claro que el pulso con Estados Unidos apenas comienza.







