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En las últimas semanas, se han intensificado las acciones diplomáticas de China hacia varios países africanos, generando alertas en la comunidad internacional. Legisladores de naciones como Malaui y Gambia han sido presionados por representantes del gobierno chino para que se retiren de la Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC), una coalición internacional de parlamentarios que cuestiona públicamente el comportamiento del régimen chino en temas como derechos humanos y seguridad global.
De acuerdo con un informe publicado por The Associated Press, diplomáticos chinos advirtieron que si los funcionarios africanos no abandonaban IPAC, se cancelarían eventos bilaterales importantes, incluyendo reuniones de alto nivel con sus respectivos presidentes.
¿Qué es IPAC?
La Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC, por sus siglas en inglés) fue fundada en 2020 y reúne legisladores de más de 30 países. Su objetivo es promover una respuesta democrática coordinada ante políticas de China que muchos consideran autoritarias, especialmente respecto a Hong Kong, Taiwán, y la situación en Xinjiang.
Desde su creación, IPAC ha sido un blanco constante del gobierno de Xi Jinping, que considera esta organización una amenaza directa a su política exterior e imagen internacional.
África: ¿socio o campo de batalla diplomático?
La relación entre África y China se ha fortalecido en las últimas dos décadas. Beijing ha invertido miles de millones de dólares en infraestructura, préstamos y cooperación técnica. Sin embargo, analistas internacionales advierten que esta relación, que en principio parecía de beneficio mutuo, podría estar convirtiéndose en una herramienta de control e influencia geopolítica.
“China está utilizando su poder económico para silenciar voces críticas y moldear la política internacional a su favor”, señaló un experto en relaciones internacionales de la Universidad de Pretoria. “África se está convirtiendo en el tablero de ajedrez donde las grandes potencias juegan su partida”.
¿Qué sigue?
Por ahora, se desconoce cuántos legisladores han cedido ante las presiones, pero lo que es claro es que la diplomacia china ha entrado en una etapa más agresiva. Esto plantea nuevas preguntas sobre la soberanía de las decisiones políticas en los países receptores de ayuda china.
Organismos internacionales y líderes democráticos han instado a las naciones africanas a mantener su autonomía institucional y a no ceder ante presiones que comprometan su libertad legislativa.







