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Canadá decidió aplicar aranceles muy altos de hasta un 300% a los productos lácteos que llegan del extranjero, como quesos, yogures y leche. Esto significa que traer estos productos a Canadá ahora costará muchísimo más caro, lo que prácticamente los deja fuera del mercado.
La medida busca proteger a los productores canadienses y mantener estable el precio de los productos locales, como ya lo hacen desde hace años con su sistema de “gestión de suministro”. Este sistema regula cuánto pueden producir los granjeros canadienses y limita las importaciones para que no bajen los precios.
Pero esta decisión ya generó un fuerte enojo en Estados Unidos, que acusa a Canadá de romper las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Según funcionarios estadounidenses, Canadá había prometido abrir más su mercado, pero ahora está poniendo nuevas trabas.
"Esto afecta a nuestros productores y contradice lo que acordamos en el T-MEC", dijo la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos en un comunicado oficial.
El gobierno canadiense respondió que su prioridad es defender a sus granjas locales y que no están violando ningún acuerdo.
¿Qué puede pasar ahora?
Estados Unidos podría demandar a Canadá usando los mecanismos del T-MEC.
Si eso ocurre, Canadá podría tener que pagar sanciones o cambiar su política.
Mientras tanto, los consumidores en Canadá seguirán pagando precios más altos por los productos lácteos.
Esta nueva pelea comercial muestra que, aunque existan acuerdos entre países, las diferencias por proteger a los productores locales siguen generando conflictos.







