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Barcelona vivió este miércoles una de sus jornadas más especiales del año. Como cada 23 de abril, el Día de Sant Jordi transformó la ciudad en una enorme librería al aire libre, adornada con millones de rosas y miles de historias esperando un lector. Con sol radiante, música, alegría y muchas sonrisas, la gente salió a celebrar una tradición que mezcla amor, cultura y orgullo catalán.
Las calles del Eixample, la Rambla, Passeig de Gràcia y la zona peatonal conocida como la "superilla literària" estuvieron repletas de puestos de libros y flores desde temprano. Más de 400 casetas, 52 floristerías y alrededor de 200 autores participaron en esta edición, firmando ejemplares, charlando con lectores y dando vida a uno de los días más queridos por los barceloneses.
Se calcula que se vendieron más de dos millones de libros y alrededor de siete millones de rosas, lo que representa un nuevo récord de participación y ventas. Según los libreros y floristas, la facturación general podría superar los 25 millones de euros este año.
Además de los libros, hubo conciertos gratuitos, cuentacuentos para niños, firmas de libros con autores reconocidos como Julia Navarro y Dolores Redondo, y actividades en lugares emblemáticos como la Antiga Fàbrica Estrella Damm, el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, que abrieron sus puertas para recibir al público.
También hubo espacio para la memoria: se rindió homenaje a figuras literarias fallecidas recientemente, como Mario Vargas Llosa, cuyos libros fueron de los más vendidos de la jornada.
En resumen, Sant Jordi 2025 fue una fiesta completa: familiar, alegre, llena de cultura y tradición. Un día que recuerda por qué los libros y las flores siguen siendo dos de los mejores regalos que podemos hacer… y recibir.







